Los
visigodos en el s. V d-C. ayudan a los romanos a expulsar de la Península
Ibérica a suevos, vándalos y alanos. Forman un reino al sur de la Galia con
capital en Toulouse. Tras ser derrotados en la batalla de Vouillé (507 d. C.)
se instalarán en Hispania situando su capital en Toledo (554 d. C.).
El
reino visigodo se fundamenta en una monarquía fuerte, apoyada en el Aula Regia
y los Concilios de Toledo. Consiguen la unificación territorial (Suintila),
religiosa (Recaredo en el 587 se convierte al catolicismo desde el arrianismo)
y jurídica (Recesvinto unifica la legilación en el Fuero Juzgo en el 654, ya
antes Leovigildo permitió los matrimonios entre hispanorromanos y visigoodos)