Los
visigodos en el s. V d-C. ayudan a los romanos a expulsar de la Península
Ibérica a suevos, vándalos y alanos. Forman un reino al sur de la Galia con
capital en Toulouse. Tras ser derrotados en la batalla de Vouillé (507 d. C.)
se instalarán en Hispania situando su capital en Toledo (554 d. C.).
El
reino visigodo se fundamenta en una monarquía fuerte, apoyada en el Aula Regia
y los Concilios de Toledo. Consiguen la unificación territorial (Suintila),
religiosa (Recaredo en el 587 se convierte al catolicismo desde el arrianismo)
y jurídica (Recesvinto unifica la legilación en el Fuero Juzgo en el 654, ya
antes Leovigildo permitió los matrimonios entre hispanorromanos y visigoodos)
El proceso de ruralización
Durante el s. V d. C. la economía
comenzó a basarse casi exclusivamente en la agricultura y la ganadería
(subsistencia o autoabastecimiento). El comercio casi desapareció. La sociedad
se empobreció. La inseguridad empuja a muchos a buscar la protección de los
señores más poderosos (encomendarse) pasando a ser sus siervos.
La cultura visigoda
Durante
estos siglos las culturas romana y germánica o visigoda se van fusionando. Los
visigodos van adquiriendo el latín como lengua culta y el pueblo va
desarrollando las distintas lenguas romances. La Iglesia adquiere gran
importancia como consejera y garante de la cultura. Podemos destacar a Isidorode Sevilla y sus Etimologías.
La
arquitectura eclesial visigoda utiliza planta basilical (tres naves y ábside
cuadrado o de herradura) capiteles corintios o compuestos simplificados, arcos
de herradura (intradós) y de medio punto peraltados, muros de piedra en hiladas
irregulares, vanos reducidos, bóvedas de cañón, columnas exentas y son de
pequeñas dimensiones.
Destacan
las iglesias de San Juan de Baños, San Pedro de la Nave, Santa Comba de Bande y
Quintanilla de las Viñas.
Destacan
sus trabajos en orfebrería como podemos comprobar en los tesoros de Guarrazar y
Torredonjimeno.
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