A partir
del Siglo III d.C. la decadencia de Roma permitió la entrada de los pueblos
BÁRBAROS (extranjeros en latín), (germanos).
Algunas veces entraban en forma
pacífica, en otras ocasiones lo hacían de manera violenta. Para mejorar la
seguridad y facilitar su defensa, el emperador Teodosio decidió en el año 395
d.C. dividir el Imperio en dos partes, y repartirla entre sus dos hijos Honorio
(la Occidental) y Arcadio (la Oriental)

